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Una tanda de penaltis para la historia

BeSoccer por BeSoccer @besoccer_es - 0 5,888

Pin Se lanzaron 24 penaltis para decidir al ganador. Captura/SportTV/BeSoccer
Se lanzaron 24 penaltis para decidir al ganador. Captura/SportTV/BeSoccer

Una tanda de penaltis para la historia

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Rio Ave y Milan decidieron desde los once metros quien ocuparía la última plaza que aún estaba en juego para disputar la fase de grupos de la próxima Europa League. Fue una tanda de penaltis interminable, de 24 lanzamientos, en la que el conjunto portugués pudo haberse llevado el triunfo hasta en tres ocasiones.

Fue una verdadera final. Con un gran premio, jugar la próxima Europa League. Pero para alcanzarla hubo que jugar 90 minutos de infarto, una prórroga con un final inesperado y una tanda interminable.

El Milan se clasificó de la forma más extraña posible. Nadie en sus cabales hubiera pronosticado este resultado, un 2-2 tras 120 minutos de juego y una tanda de penaltis que terminó 8-9.

Para empezar, el Milan se metió en la tanda de penaltis de milagro. Porque Borevkovic cometió un penalti por mano en el último suspiro de la prórroga. Çalhanoglu lo convirtió y salvó la primera bola de partido del Milan.

Pero no fue quien llevó la iniciativa, a pesar de ser quien lanzase el primer penalti. Fue el Rio Ave quien más cerca estuvo de clasificarse, a lo largo de una tanda que parecía no tener fin.

Los 14 primeros penaltis, que se dice pronto, se lanzaron a la perfección. Pero entonces llegó Colombo y falló el octavo lanzamiento del Milan. Si Nélson Monte marcaba, el Milan se iría a la calle.

Pero falló, y la ronda continuó. Dos lanzamientos después, otra 'match ball'. Porque le llegó el turno a los porteros, y tanto Donnarumma primero como Kieszek después mandaron sus respectivos penaltis ante su homólogo a la grada.

Y en el undécimo lanzamiento, cuanto tocaba volver a empezar porque el Rio Ave acabó el partido con diez (Gabbia, para desgracia o quizá alivio de él se quedó sin tirar), Benancer también marró su oportunidad de marcar. Por suerte para él, Francisco Geraldes hizo lo propio, y mantuvo con vida al Milan.

Le volvió a tocar a Kjaer, y volvió a acertar. Y entonces Aderllan, quien había marcado el segundo penalti del Rio Ave al comienzo de la tanda, hace lo que parecía un mundo, se topó, por fin, con Donnarumma.

Porque aunque acabase siendo el héroe, el cancerbero milanista no detuvo ninguno de los once lanzamientos previos, y falló el suyo, poniendo en bandeja por segunda vez a su rival el pase. Pero apareció en el momento y lugar adecuados para evitar una debacle.

Fue una tanda de penaltis de lo más particular, surrealista incluso. En la que lanzó hasta el apuntador. A la que quizá miremos en unos meses, si de verdad ha vuelto el gen ganador al Milan, y digamos "contigo empezó todo".

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